De guerras, homosexuales y un presidente loco
Un reporte de BBC Mundo Digital da cuenta de que el ejército de Estados Unidos consideró fabricar un arma química para que los soldados enemigos encontraran sexualmente irresistibles a sus compañeros de armas.
Ahora, algo más de misiles a larga distancia…
Ya no se qué pensar. Tal vez los “estrategas” del Ejército Norteamericano no estén preocupados, mucho menos los poderosos negociantes de la Industria Armamentista, pero los que están en el campo de operaciones, si deben preocuparse.
El último grito de la ciencia militar del poderoso imperio, se inclina a pensar en “polvitos” o sustancias diabólicas que convierten en homosexuales a los soldados enemigos y piensen más en “hacer el amor” entre ellos mismos que en pelear o defenderse.
“La idea se incluyó en un proyecto presentado por el Laboratorio Wright de la Fuerza Aérea de EE.UU. en 1994, que duraría seis años, a un costo de US$7,5 millones.”
Hasta este punto, me suena más que burdo y maquiavélico el plan, por no hablar de lo poco ético, y contrario a no sé cuantos principios, y tal vez, hasta convenciones o tratados condenen el proceder; pero, ¿y si se equivocan al lanzar el proyectil con semejante arma?
Sabemos de los errores de cálculo de las armas inteligentes que orientadas hacia un objetivo militar, caen sobre hospitales y barrios de ciudadanos inocentes. ¿Qué pasaría, si por uno de esos errores, una “bombita” de esas cae sobre las propias tropas norteamericanas? Creo que me moriría de la risa.
Pero es que esto no es lo único. También la fuente reveló otras ideas “geniales”: Insectos que piquen o muerdan, roedores y otros animales mayores podrían convertirse en candidatos para ser atraídos hacia las posiciones enemigas, sustancias químicas que provoquen mal aliento… en fin, unas cuantas locuras.
Pero nada debe asombrarnos. Si esos “tanques pensantes” tienen por presidente a un desequilibrado mental, no podemos esperar menos. Si quién les manda y les cabildea dinero para sus proyectos, dice hablar y recibir órdenes directas de Dios, es lógico pensar que dentro de un tiempo, a las convencionales y destructoras armas de asalto, a los terribles e interminables bombardeos, se sumen otras armas como piojos que hablen ingles y hagan trabajo psicológico para que el contrario deponga las armas, o gusanos que canten Rock y provoquen suicidios masivos.